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viernes, 21 de diciembre de 2012

Confesiones de un texto médico a punto de ser traducido del inglés al español


Hola. Soy un texto médico de 12.533 palabras, escrito originalmente en japonés y que trata sobre un interesantísimo (quién sabe si revolucionario) caso clínico de lesión isquémica del putamen (ya empezamos: ¡el putamen es uno de los componentes de los núcleos basales del sistema extrapiramidal!) y su relación con el síndrome de Kernohan. No llevo gráficos, imágenes ni tablas. Me van a traducir al español.

Tengo miedo. Como Ángela, la protagonista de Tesis, la película de Amenábar de 1996: 


Ya he pasado por esto: primero me tradujeron al inglés. Fue traumático, en sentido real y en sentido figurado: nadie parece haberse dado cuenta, pero en mi versión en inglés faltan un par de ideas  que estaban en el original en japonés. No eran decisivas, pero yo me siento mutilado. No soy el que era. Además, en la traducción faltan matices importantes, y el traductor ha añadido dos errores graves de su propia cosecha y un localismo totalmente improcedente.

Mi autora, la Dra. Hashio Unlio, fue quien encargó y supervisó aquella primera traducción, pero no quedó muy satisfecha. Por un lado, ella no domina el inglés al nivel necesario. Por otro, en el laboratorio le sugirieron que Guorfast Memokú, un becario muy espabilado del departamento, podía hacer la traducción «como parte de su formación de posgrado». Por desgracia, ya desde el principio hubo muy poco tiempo y muy poco dinero para la traducción.

Ahora me van a traducir al español. Tengo miedo.

Quizá tenga suerte y caiga en manos de un médico que sea buen conocedor del español (sobre todo) y del inglés, que cuente con experiencia en esto de la traducción, que disponga de las herramientas necesarias (TAO, diccionarios, glosarios y recursos de internet) y que las consulte. Esta opción es la que más garantías me ofrece, porque seguro que este profesional utilizará esas herramientas y, lo más importante, sabrá en todo momento de qué está hablando. Sé que algunos traductores piensan que esto último es superfluo, y no les falta razón en otros contextos. Pero para traducirme a mí hay que saber muy bien de qué estamos hablando. Hay que tener una buena formación sobre neuroanatomía y neurofisiología, que solo es posible adquirir cursando las correspondientes asignaturas de la carrera de medicina.

También me sentiré afortunado si me traduce un licenciado en traducción e interpretación que, como el médico, sea buen conocedor del español (sobre todo) y del inglés, que cuente con experiencia en esto de la traducción, que disponga de las herramientas necesarias (TAO, diccionarios, glosarios y recursos de internet) y que las consulte, y que se haya especializado en traducción médica, por medio de cursos, másteres o lo que sea. Este pobre tendrá que dedicar muchos días a estudiar los temas que se tratan en mi texto, y se ponga como se ponga nunca podrá garantizar que su traducción sea óptima, precisa y ajustada al original. Pero confiando aun más en mi suerte, quizá este traductor sea un buen profesional y, cuando acabe su trabajo, se lo dará a un médico (traductor o no) para que lo revise. El colmo de la fortuna sería que ese médico fuera el de la opción anterior.

Pero me temo lo peor. Tiemblo ante la posibilidad de que me traduzca, eso sí, por poquísimo dinero, un traductor automático o uno de esos que hoy traducen medicina, mañana derecho y pasado gemología y aerodinamia de las naves espaciales, del inglés o del alemán o del francés al español, al catalán y al esperanto, si ha lugar. Mi futuro, en ese caso, es desolador. Solo me queda desear que, si se opta por cometer este error, al final le pasen mi texto al médico del primer caso, aunque sea solo para certificar mi defunción.

Pero si he de morir como texto, voy a pedir un último deseo: que el traductor que se ocupe de mi traducción esté en activo, que sea de los que aman ponerse ante un texto como el mío con el deseo de convertirlo sin dejar huella. Que no sea de los que se dedican a dirigir cátedras, a dar cursos, ponencias y charlas y a debatir con palabras solemnes sobre cómo deben traducir los demás, aunque ellos no hayan traducido nunca o casi nunca, y que pretenden enseñar una profesión que no ejercen o que ni siquiera han ejercido. ¡Algunos no saben inglés! Por favor, que sea un traductor de a pie.

Ojalá, por último, caiga en manos de un gestor de proyectos sabio y con experiencia, un profesional que sepa por sí mismo que todo lo que he dicho es imprescindible y que busque, para mí, el mejor traductor de la especialidad, desoyendo tantos cantos de sirena de amiguetes y trepas profesionales (que abundan en esta profesión) mediados por el amiguismo. Ojalá el gestor entienda que debe intentar contar con el mejor traductor de la especialidad, y que no puede darle mi traducción a cualquiera por motivos extraprofesionales, como ocurre muchas más veces de las que pensamos.

En, fin que tengo miedo.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Reseña de mi intervención en #ATA53


El día 24 de octubre de 2012, a las 14:00 horas (200p, según la grafía que se va extendiendo por los aeropuertos de los Estados Unidos), intervine en la quincuagésima tercera conferencia anual de la ATA, en la que impartí en inglés un seminario de tres horas de duración titulado Translating Clinical Trial Protocols (English>Spanish). Por las características del acontecimiento, por las personalidades allí reunidas y por lo excepcional de la ciudad de San Diego, en la que pasó todo, la mayor parte del tiempo tuve la impresión de estar dando

un paseo entre gigantes.[1]


Esta es mi reseña de aquellos días y de cómo llegué hasta ahí (hay muchas otras reseñas, referidas a ponencias concretas, en http://twubs.com/ata53). 

La ATA es la American Translators Association, sin duda la asociación de traductores más importante del mundo. Todos los años celebra una conferencia a la que acuden muchos centenares de traductores de todo el orbe (en torno a 2.500 en 2012; no es obligatorio ser socio para asistir, ni como oyente ni como ponente). Es una ocasión única para aprender, intercambiar experiencias y conocer a gente estupenda. Y para darse un viajecito, todo hay que decirlo.

Si entras en la página de la ATA o les sigues por tuiter (@atanet), en los primeros meses de 2013 (en 2012 fue el 12 de marzo) tendrás noticia de una convocatoria (call for papers) como esta:

Call for ATA Annual Conference Presentation Proposals
____________________________________________________________


The American Translators Association is now accepting presentation
proposals for ATA's 53rd Annual Conference in San Diego, California
(October 24-27, 2012).

Speaking at an ATA Annual Conference is not only a challenge but also
a business opportunity. Presenters put their skills and experience in front
of more than 1,800 translators, interpreters, project managers, company
owners, and government agencies. There is no better way to expand a
referral network and build a reputation in the industry.

(La 54 conferencia se celebrará en San Antonio, Texas, en noviembre de 2013).

Si todo se repite de forma parecida, a continuación encontrarás el acceso para cumplimentar un cuestionario breve (realmente breve, you know what I mean): unos pocos datos, un resumen de tu CV y otro de tu ponencia. También deberás indicar si deseas intervenir en un preconference seminar (3 horas, temas prácticos relacionados con la traducción, 500 dólares en concepto de honorarios) o en una session (menor duración, cualquier tema relacionado con la traducción, sin honorarios). Si deseas participar como oyente, cosa que, en mi opinión, todo traductor debería hacer alguna vez en su vida, solo tienes que mantenerte al tanto de las fechas y los plazos para registrarte. Y pegarte y pagarte el viaje, claro.

Para 2011 yo había propuesto disertar allí sobre el tema de mi especialidad, la traducción de protocolos de ensayos clínicos, pero hablando en español. No me aceptaron. Para 2012 propuse lo mismo, pero esta vez en inglés. La respuesta llegó el 31 de mayo de 2012 en un mensaje que, para qué voy a negarlo, estaba deseando:

Dear Colleague:
I am very pleased to inform you that your proposal has been accepted for a presentation at the American Translators Association's 53rd Annual Conference, October 24-27, 2012 in San Diego, California.

Lo mejor fue que habían aceptado mi ponencia como preconference seminar. Es decir, era uno de los catorce elegidos que impartiríamos talleres de 3 horas de duración el día 24. Siempre está bien que te inviten como orador, pero debe quedar bien claro que participar como tal en la conferencia de la ATA es un grandísimo honor y un enorme reto, ya sea entre los más de 200 ponentes de las sessions o entre los catorce antedichos (entre estos últimos yo era el único traductor médico español). Pero no me digas que estar en esta lista no es lo que entendemos todos por un paseo entre gigantes.

Poco después me enviaron el programa provisional, por correo del de antes. Aquí os muestro el programa definitivo, junto con el CD con los proceedings and handouts que entregaban al registrarse, ya en San Diego.



Apenas hubo más intercambios de correos con la organización. Naturalmente, ver tu nombre en la página y esta descripción de mi ponencia (que no redacté yo) te deja bastante tranquilo:

Highly specialized medical translators need counseling on guidelines, terminology, and legislation, as well as tricks and an overall perspective of the scope of each document. The speaker will provide a detailed breakdown of protocols and discuss a state-of-the-art approach regarding Spanish medical translation on both sides of the ocean. The seminar will include multiple references to literature, classical music, and global culture. It will begin with a reflection on poetics.

Me escamaba un poco, de todas formas, que aparte de la correspondencia que mantuve con los organizadores, toda en inglés, nadie puso a prueba mi fluidez en el idioma de Yeats. Aunque he vivido, comido y amado en inglés como en español desde los 14 años, esta era la primera vez que me dirigía a una audiencia en este idioma (¡menuda audiencia para un debut!). Para no arriesgarme a descubrir que no les gustaba cuando estuviera tan lejos de mi casa, de mi pareja y de mi gato, hice ver mi extrañeza a la organización, que de nuevo estuvo muy a la altura de las circunstancias:

We select very few of these [preconference seminar speakers] and it's rare for us to select a speaker in which we don't have previous session evaluations to go by, but your abstract and bio were very impressive.

Con estos mimbres, y confiando en la mítica seriedad de los estadounidenses para estas cosas (y para tantas otras), hice el cesto y llegué a San Diego en la madrugada del 22 a 23 de octubre pasados, después de más de 24 horas de viaje y de una semanita previa que, de divulgarse los detalles, estaríamos de acuerdo en calificar de agitada. Pero llegué. Era casi la 1 de la madrugada del 23 y el único taxi que había en el aeropuerto me llevó a un motel  de paso que había reservado para la primera noche. Con todas las películas que hemos visto, no parece una idea excelente aparecer en mis circunstancias en un sitio de estas características. Pero todo fue bien. Wifi gratuito y 85 dólares la noche, con desayuno. 



Al día siguiente, 23 de octubre, me trasladé a la que sería mi residencia durante mi estancia en California. A través de la página web de la conferencia me había puesto de acuerdo con un traductor neoyorquino (el presidente electo del Círculo de Traductores de Nueva York) para compartir habitación en un hotel situado muy cerca del maravilloso y un poco caro Hilton, en el que se celebraban las sesiones.  Además muchos días antes de la conferencia la ATA había puesto en servicio su propia aplicación para móviles, que resultó utilísima, por ejemplo, para organizar visitas conjuntas a Tijuana, otro planazo que me perdí por mor de las circunstancias. Dediqué el día 23 a pasear un poco por la ciudad, que es preciosa y que gozó esos días de un clima espectacular. 




El día 24 me acerqué por la mañana al Hilton (en la foto anterior, el edificio de la derecha; y aquí al lado, un poco más cerca), me registré en la conferencia, y me dieron la documentación, la bolsa conmemorativa, las gafas de sol de Wordfast y el correspondiente escapulario.

 











Busqué la sala 410, en la que me tocaba hablar a las 14:00, 





y me fui a tumbarme en el césped a la orilla del Pacífico en la espectacular bahía de San Diego.



Un rato antes de mi intervención yo ya estaba en la sala del Hilton. Vino un técnico que me ayudó a conectar mi ordenador. La ATA me había informado desde el principio de que la organización no facilitaba ordenadores ni conexión a internet. Pero todo fue sencillísimo y estuvo perfectamente organizado. Sobre mi mesa había una serie de instrucciones logísticas muy útiles («recuerde advertir a los asistentes de que apaguen los móviles», «repita al micrófono las preguntas de los asistentes, pues de no hacerlo no se oirán en la grabación», etc.), caramelos y el agua de rigor. He aquí el chiringuito desde el que diserté.


Las vistas desde la sala que se me asignó (a la izquierda) eran espectaculares. Es difícil concentrarse cuando no dejas de ver esto durante tres horas. Sobre el césped puede apreciarse la preparación de la idílica cena que la ATA nos dio esa noche junto a la bahía. 

Como de costumbre, ni un varón entre las asistentes, que eran de países muy diferentes y aguantaron las 3 horas aparentando, incluso, pasarlo bien. O eso me dijeron después. Es muy difícil describir (pero muy fácil imaginar) las sensaciones que le pasan a uno por las vísceras más populares cuando le toca una ocasión así. Me abstendré de hacerlo aquí.  

Una curiosidad: cuando llevaba más de una hora hablando, una mujer (que parecía pertenecer al personal del hotel) entró desde el fondo de la sala sin hacer ningún ruido, se acercó hasta la mesa contigua al atril de la imagen de arriba, me sonrió y me dejó un papel sobre la mesa sin mediar palabra. Al final resultó ser el cheque con mis honorarios. Obsérvese, pues, que ni para este acto tan «íntimo», digámoslo así, tuve contacto alguno con nadie de la organización de la conferencia, ni falta que hizo (todo fue sobre ruedas todo el tiempo). Esto contrasta mucho con otros eventos en los que he estado o que he seguido por las redes que parecen reuniones entre los organizadores y sus amigos.

Terminado el seminario, tomé mi primera copa de vino en muchos días y me reuní con un montón de gente en la recepción de la ATA al  aire libre, que fue una auténtica delicia. Magnífica comida y hasta dos bebidas alcohólicas gratis (que podías canjear por dos cupones rojos que te entregaban junto con la documentación al registrarte). Luego me pasé por la reunión de la división médica de la ATA y departí con otros traductores e intérpretes médicos, sobre todo con su presidente, Tony Guerra, quien me animó a asistir a la cena de dicha división, que tendría lugar dos días después.

Creo que coincidí en la cola del arroz basmati con Corinne McKay, en la del vino (TAN poblada) con Dagmar Jenner, y en la de la tarta de queso con Marcela Jenney-Reyes, administradora de la división de español de la ATA. (Ellas, claro, no me vieron a mí). No son estos tres encuentros, naturalmente, los únicos que justifican el título de esta reseña, sino la apabullante lista completa de oradores. Lamentablemente, a medida que transcurrió la cena fui perdiendo la capacidad de reconocer a las grandes figuras internacionales de la traducción y la lingüística que estaban ¡cenando conmigo! (yo lo achaco a la presbicia y a que se fue haciendo de noche, pero hay otras opiniones al respecto).

Las demás jornadas las dediqué a hacer turismo. Aunque había varias charlas que me interesaban (por ejemplo, la de Aurora Humarán , la de Rubén de la Fuente y otras cuatro o cinco relacionadas con la traducción médica, como «So You Are Not a Doctor: Taking the Plunge into Medical Translation without an MD» de Erin M. Lyons), registrarse a esas alturas y sin ser miembro de la ATA costaba más de 700 dólares, así que lo dejé para otra ocasión (tampoco hay que agobiarse).

Pasé el jueves 25 de octubre en Mission Beach, una playa de ensueño que te quita el desfase horario y cualquier otro mal del cuerpo y del alma.

A las 19:00 asistí a mi primera sesión de networking: unos 250 traductores de todo el mundo sentados en mesas muy largas que, cuando sonaba un silbato cada 2 minutos, cambiaban de interlocutor (por medio de un sistema rotatorio que nos habían explicado antes) para conocerse e intercambiar tarjetas de visita. Francamente divertido y estresante, y cuya utilidad está por ver.

No puedo pasar por alto que uno de los señores que se sentó frente a mí, que conversó conmigo de igual a igual, y que se mostró muy interesado por mi estancia en San Diego y mi satisfacción con la organización del evento, fue el dueño de esta tarjeta de visita:



Después, cena con la gente de la IAPTI en la magnífica terraza del Jsix. Colegas interesantísimos de muchos países, unidos por nuestra profesión. Más tarjetas de visita. Los más audaces terminamos en un garito tomando tequila y otros espirituosos, a las órdenes (literalmente) de una camarera francamente extraordinaria.




A la mañana siguiente, más turismo por la preciosa ciudad de San Diego:







Por la noche, cena en el café Sevilla en la 5ª avenida de San Diego, con la división médica de la ATA. Paella, tortilla española y croquetas. De nuevo, muchos colegas interesantes de muchos países. Muchos contactos, muchos planes. Todo el tiempo paseando entre gigantes. Las calles hasta arriba, porque aquella misma noche empezaban las celebraciones de Halloween.

Después de la cena el punto de encuentro era la fiesta de Wordfast, de cuyas ediciones anteriores todo el mundo hablaba maravillas. Pero duró ¡una hora!, estaba en la otra punta de la bahía y cuando quisimos llegar ya había terminado. ¡Otro año será! Pero, ¿qué se puede esperar de un país en el que las fiestas duran una hora? Dejo esta pregunta en el aire.

Y poco más. Veintitantas horas de aviones para regresar a Valladolid. Creo que mi vuelo fue uno de los últimos que salieron de Filadelfia hacia Europa antes de que se suspendiera todo por el huracán Sally. Por los pelos no tuve que quedarme en la ciudad de la película de Cukor.

Este acontecimiento es una experiencia única, incluso si al final la logística te da la espalda como hizo conmigo. La gente que sí acudió a alguna de las más de 200 sessions estaba encantada con el nivelazo. Las cenas, copas y encuentros ponían ese punto de confraternización que tanto nos gusta a los autónomos, que no tenemos tantas ocasiones de juntarnos con colegas. Y menos aun, con colegas gigantes.

Los resultados prácticos (frutos de mi asistencia):

1)      Si todo sigue adelante, en enero o febrero impartiré un webinario en inglés sobre mi especialidad con una de las asociaciones de traductores más importantes del mundo, para la cual ya han impartido seminarios algunos de los gigantes que he citado. Más datos, próximamente en tuiter en @pabletepucela.
2)      Las negociaciones para colaborar con dos empresas con las que contacté en San Diego, una estadounidense y otra canadiense, están muy avanzadas, y yo creo que pronto recibiré encargos importantes de ellas.
3)      Entregué copias de mi libro a algunos asistentes conspicuos, y otros me las han pedido luego por diversas vías. Hay que recordar que la Fundación Dr. Antonio Esteve envía copias de forma gratuita a cualquier lugar del mundo.
4)      Otra empresa de Denver, Colorado, se mostró muy interesada en mi trabajo («I want you in my team», me dijo su representante después de asistir a mi seminario), pero todavía no hemos concretado nada.
5)      No hay duda de que ahora mi nombre y mi trabajo suenan en ámbitos a los que nunca habrían llegado de no haberme animado a dar el saltito. Tengo que recordar que aunque muchos estadounidenses sepan ya distinguir nuestro país de otros con los que compartimos idioma, nadie conoce a ningún traductor español, aparte de Fernando Navarro y Xosé Castro (algunos conocen ahora a un tercero, ejem). Nadie conoce ninguna asociación española de traductores. No vi representación de ninguna agencia, fundación ni organización de traductores españoles. Pero si alguna estaba allí y no la he citado le pido mil perdones; he contado lo que vi.
6)      Se hacen contactos, se conocen posibles nuevos clientes y, sobre todo, se distancia uno de las pequeñeces del día a día del traductor médico en España. Puedes comparar tu situación, tus pretensiones y hasta tus tarifas con colegas de todo el mundo y, como siempre que uno sale de su casa, puedes darte cuenta no ya de que hay vida fuera de nuestra cotidianeidad, sino que de hecho la vida está ahí fuera.

Esto es todo. Nos vemos en la siguiente. Yo, al menos, haré cuanto pueda por asistir a la quincuagésima cuarta edición en noviembre de 2013 si antes, como yo espero, comprobamos que los mayas estaban equivocados.









[1] Esta entrada de mi bitácora me parece una oportunidad excelente para dar las gracias públicamente al grupo traductor Okodia, que siempre se porta muy bien pero que, con motivo de este viaje, tuvo un generoso detalle para conmigo.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El intérprete de la Esperanza


Hace más de 10 años trabajaba ocasionalmente como intérprete (y no pienso pedir perdón por ello; entonces las cosas se hacían así). Me llamaban de una agencia de traducciones de Madrid para trabajar en laboratorios farmacéuticos que iban a ser objeto de inspección por parte de sus sedes centrales. Resultaba francamente interesante pasar el día con aquellos trabajadores que no hablaban nada de inglés mientras sufrían las preguntas de sus jefes alemanes o japoneses quienes, con su peculiar uso del idioma de Shakespeare, trataban de pillarles. Y a fe que lo lograban. Así, durante una semana de auditoría.

Un día me llamaron de la agencia para saber si estaría dispuesto a hacer un encargo especial: ser intérprete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en la inauguración de las obras de ampliación de una fábrica de papel. Me pareció un reto fascinante y acepté: eran más de 300 euros por una mañana de trabajo, algo muy jugoso entonces.

Lo más increíble de todo es que nadie hizo ninguna comprobación. Si yo hubiera sido talibán (o un ciudadano descontento, sin ir más lejos) quizá a esta hora todavía estaríamos lamentando la desaparición de la lideresa. Porque no hubo preguntas, ni comprobaciones, ni registros, ni nada: una mañana concreta me presenté muy temprano donde me indicaron, un polígono industrial en Alcorcón, si no recuerdo mal.

Habían dispuesto una carpa y unas maquetas, y allí esperamos a la sra. Aguirre, quien llegó con puntualidad y saludó a los presentes. También me saludó a mí, nos subimos al pequeño escenario y se lanzó con su primera frase.

No debía de tener mucha costumbre de utilizar los servicios de un intérprete consecutivo, porque la primera andanada fue imposible de reproducir, por larga y por llena de números. Me quedé paralizado con mi cuaderno de notas y el bolígrafo inane en ristre. Una parte del público soltó risitas nerviosas, mientras el resto esperaba la reacción de ella.

-          Mire, déjeme a mí, me dijo la presidenta. Y se lanzó a hablar en inglés ella solita.
No tuve que volver a abrir la boca. Luego visitamos las instalaciones y la seguí solícito, pero no me dio oportunidad de trabajar más. Eso sí, me pidió disculpas un par de veces por no haberme dejado hablar. En mi recuerdo quedaron esta anécdota, su dominio del inglés y su buena educación. Y que pagaron a los 90 días.

viernes, 20 de julio de 2012

El reportero tuitero y el espíritu de tuiter


No hace mucho leí un gorjeo del gran Pablo Muñoz Sánchez  sobre la posibilidad de que alguien se dedique profesionalmente a la retransmisión por tuiter de acontecimientos que no se retransmitan por otros medios (aunque puede hacerse por todos a la vez, claro). Era un comentario a vuelatecla, creo yo, pero se me vino a la cabeza la imagen del «repórter Tribulete» , un personaje de los tebeos de mi infancia , y así nació esta entrada de mi bitácora.

Por eso propongo, para empezar, llamarle «reportero tuitero» a quien ejerza la presunta nueva profesión, y adjudicarle las siglas RTT.

Para diferenciarse de una retransmisión por cualquier otra vía, la del reportero tuitero debe estar en todo momento imbuida del «espíritu de tuiter», que no es otro que responder siempre a la pregunta que te hace la pantalla: «¿Qué está pasando?». Pues eso, cuéntanos qué está pasando. Con tus ojos, tus oídos y tus posibilidades expresivas.

He seguido varias retransmisiones por tuiter y me parece una herramienta magnífica para dar a conocer cosas que pasan en congresos y ponencias de las que no me enteraría de otra forma. También para contar la actualidad incluso cuando, a la vez, hay imágenes en directo.

Para ayudar a ir sentando las bases de lo que podría ser una nueva profesión, he aquí lo que me gustaría y no me gustaría saber por medio de una retransmisión por tuiter:

·         Antes de empezar, me gustaría leer unas palabras sobre el edificio, la sala, el número de asistentes, si han pagado por asistir y cuánto; la media de edad también ayuda. Y, en seguida, me gustaría saber las horas de las pausas y del final de la charla;

·         me gustaría tener una idea de lo que se dice en la charla y de la impresión que le causa al reportero. No quiero un resumen de la charla, solo titulares (quienes imparten ponencias o seminarios deben ir tomando nota de lo que hacen los grandes oradores, como Xosé Castro , que desde siempre ha poblado sus charlas de jugosos titulares);

·         me gustaría conocer la opinión del reportero sobre la calidad de la ponencia: ¿es interesante? ¿se expresa bien el ponente? ¿qué medios técnicos utiliza? ¿lee su ponencia?;

·         me gustaría saber si el reportero está patrocinado (es decir, si opina libremente o no, cosas ambas lícitas);

·         no tiene ningún sentido que el reportero vaya pasando gorjeos ya redactados por el ponente o por otra persona, porque contraviene «el espíritu de tuiter»;

·         si no se entiende al ponente (por el idioma, porque vocaliza mal, por el sistema de sonido, lo que sea), quiero saberlo;

·         todo ponente da por sentado un determinado nivel de conocimientos sobre la especialidad de la ponencia. El reportero tuitero debe tenerlos y no puede transmitir la idea de que no entiende nada ni sabe de qué se está hablando. Mejor si es un experto;

·         en mi opinión, solo se puede tuitear bien si la ponencia se dicta en la lengua materna del reportero. La rapidez del proceso puede llevar a publicar en tuiter auténticas barbaridades, incluso en la lengua materna de uno;

·         no nos confundamos: a mí me parece que el reportero tuitero tiene mucho más de periodista especializado que de traductor con ínfulas mediáticas;

·         la retransmisión por tuiter debe ser informativa, no formativa. No la seguimos para aprender. El reportero tuitero debe lograr que yo me fije en sus gorjeos y que prefiera atender su etiqueta, dejando al margen las decenas de gorjeos que llegan por minuto (en momentos de gran actividad).

·         si además el RTT logra que el lector se interese por el tema tratado o por el orador (y le anime a consultar alguna web, por ejemplo), y le da tiempo a subir una foto, el trabajo será redondo.

¿Se te ocurren más cosas que te gustan o no te gustan en las retransmisiones por tuiter? Compártelas, por favor.

domingo, 8 de julio de 2012

Reseña de los aspectos médicos y científicos del diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina


©2012 by Pablo Mugüerza
Nada de lo que he escrito en esta entrada de mi bitácora puede reproducirse de ninguna forma sin citar expresamente la procedencia, por motivos que el lector sin duda compartirá.



INTRODUCCIÓN

Por qué hago una reseña: En noviembre de 2011 una revista de traducción médica me encargó que me ocupara de la reseña de los aspectos médicos y científicos del diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina (en adelante, el DTM). Dada la magnitud de la obra, otro especialista se encargaría de los aspectos terminológicos y lexicográficos, y un tercero, de las particularidades de la edición en línea.

Pero el pasado febrero decidí abandonar la asociación que publica la revista. Como quiera que ya llevaba la reseña bastante adelantada, seguí con la tarea que hoy tengo el placer de ofrecer a todo el que quiera leerla (casi 300 seguidores en Tuiter y muchos cientos de visitas al mes en mi bitácora).  

Debo apresurarme a aclarar que el responsable de las reseñas de la antedicha revista se portó siempre como un caballero, aunque las circunstancias me obligaran a dejarle colgado. Le pido perdón públicamente por ello. Estoy seguro de que encontró un sustituto de altura.

RESEÑA: LA NOTICIA

Aspectos generales de la reseña: Son muchas las razones, personales y profesionales, que me llevan a empezar esta entrada de mi bitácora citando al maestro José A. Tapia Granados, quien en el número de Panacea de diciembre de 2000 publicó un artículo : «Lexicografía, lingüística, medicina y epidemiología en el Diccionario crítico de Fernando Navarro»  que empezaba advirtiendo al lector de que su reseña sería, como el diccionario reseñado, «crítica», es decir, tendente a «expresar opiniones sobre las cosas, centrándose sobre todo en lo que no está de acuerdo». Crítico voy a ser, naturalmente, y aprovecho la ocasión para pedir perdón a quien se sienta molesto por ello.

Mi principal problema para hacer la reseña es que no pude llegar a saber a quién va dirigido este diccionario. En la revista Puntoycoma se recogieron unas palabras de uno de los principales responsables del DTM, el responsable médico del diccionario, maestro Ignacio Navascués. No he podido localizar la cita textual, así que copipego mis notas en las que, me parece, también hay palabras del maestro Fernando Navarro:

«Para la información contenida en el DTM, la RANM optó inicialmente por un enfoque terminológico. En las definiciones de los distintos conceptos, pues, no se pretende recoger todo lo que la medicina sabe sobre la diabetes mellitus, por ejemplo, sino por un lado, qué significa, y por otro, cómo se escribe y se usa esa expresión, qué problemas concretos plantea a quienes hablamos y escribimos en español. (..) finalmente las definiciones del DTM pueden considerarse a medio camino entre un enfoque terminológico y un enfoque semienciclopédico. EL DTM tiene…«carácter normativo y didáctico», «hoy en día (…) , los diccionarios se centran más en el uso». «Para las definiciones del DTM hemos primado la precisión y la información especializada sobre el carácter divulgador.(..) el contenido del DTM no sea fácil de entender para quienes carezcan de sólidos conocimientos previos de medicina».

Pero el presidente de la RANM habló de «un diccionario para todos los públicos» en el acto de presentación celebrado en la sede la Real Academia el 27 de septiembre de 2011. La declaración de intenciones del diccionario, la noticia del acto de su presentación en sociedad y otros datos se recogen aquí.

Hay más  información sobre la gestación del DTM por quienes lo confeccionaron; puede consultarse en este artículo del Diario Médico.

He aquí otra reseña muy elogiosa de un bloguero del Diario Médico, José Mateos:  http://medicablogs.diariomedico.com/josemateos/2011/09/29/me-he-comprado-un-diccionario-de-terminos-medicos/

Las primeras voces críticas llegaron enseguida. Un reputado participante habitual en un foro de traducción médica cargó las tintas en sus primeras impresiones (discrepo absolutamente de la forma, pero no siempre del fondo), afirmando que, aunque se trataba del primer diccionario médico en español no traducido, los artículos estaban «redactados con multitud de calcos sintácticos del ingles, de tal forma que muchas veces parece que estamos ante el Dorland, el Stedman o el Mosby». Añadía ejemplos muy llamativos que no he podido contrastar (dispongo del texto completo del mensaje pero no he pedido la autorización correspondiente a su autor): «disminución de la visión» mejor que «visión disminuida»; «consiste en, da lugar a, se caracteriza por» mejor que «supone»; y «empeora de forma notable la calidad de vida del paciente» mejor que «dificulta extraordinariamente la calidad del vida del paciente». Y se quejaba, sobre todo, de «la proliferación del verbo 'poder' en el DTM, calco del may inglés». De eso también me quejo yo, y mucho.

Estoy de acuerdo en que la redacción es mejorable en algunos casos. Como los defectos de redacción son, en una mayoría, ejemplos de ese inglés mal traducido que muchos médicos de habla hispana ya han incorporado a su lenguaje diario, pienso que los responsables del DTM tienen la obligación de repasar este extremo, basándose (si no siguiendo) en las recomendaciones de este participante en un foro de traductores médicos.

El usuario advierte enseguida que se trata de una obra escrita a muchas manos y que tiene, por eso, algún problema de homogeneidad. He tratado de leer todo lo publicado sobre el diccionario, cuando era un proyecto y cuando se presentó. El maestro Hipólito Durán hizo una mesurada declaración de intenciones en la revista Panacea, pero no sé si el resultado final le habrá satisfecho. A primeros de junio de 2012 supimos por el  Diario Médico que el maestro Manuel Díaz-Rubio, presidente de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), abandonaba la presidencia unos meses antes de cumplirse su mandato, y no se presentará a la reelección. Se han convocado elecciones para estos días del principio del verano, y habrá que esperar para saber cómo evoluciona el mantenimiento del diccionario, aunque se han planteado dudas sobre el mantenimiento del espíritu que dio vida al DTM.

Por todo ello, no estoy seguro de representar al usuario que más necesita un diccionario como este, por qué no sé quién es ese usuario. Me da la impresión de que quienes se dedican a la traducción médica sin ser médicos vieron las puertas del cielo abiertas con esta publicación, pero como es natural, tampoco este libro puede suplir a los 6 años de la carrera de medicina. 

También debo apresurarme a expresar mi absoluto respeto por todos los autores y colaboradores que figuran en las páginas correspondientes. Con unos cuantos de ellos he tenido contacto por motivos profesionales en alguna etapa de mi vida, y todos han sido fuente de aprendizaje y de conocimiento impagables.

Todo lo bueno Es imperioso pregonar a los cuatro vientos la admiración y el respeto que el libro suscitan. Prácticamente todo está bien en él. Y muchas cosas están mejor que bien. Para este médico traductor con 25 años de experiencia, es una herramienta utilísima y de toda confianza. Ya no es posible traducir medicina sin tener abierta la página del DTM. Soy médico de la vieja escuela y todavía disfruto muchísimo con lemas de la medicina clásica que están especialmente cuidados y bien redactados en el DTM. La lista es larguísima, pero vean, por ejemplo, las de «osteoporosis» y «cáncer» (aunque quizá no queden bien delimitadas algunas ideas, como la de malignidad; véase lo que digo más adelante sobre este lema concreto) y disfruten de buena literatura médica.

Pensando en cómo podría ser de máxima utilidad mi análisis del diccionario, he ido recogiendo mi experiencia al utilizarlo. Por eso presento a continuación una lista de lemas que me han llamado la atención por una u otra razón, junto con el motivo que atrajo mi atención, cuando  creo conocerlo. Pero me temo que doy más preguntas que respuestas.

Nada más adquirir la clave para el acceso en línea hice varias consultas (el diccionario dispone de un sistema ad hoc). Las respuestas no me satisficieron ni ocasionaron, hasta hoy, ninguna modificación de lo que para mí eran errores evidentes. Aunque tuvieron la deferencia de agradecerme personalmente la colaboración, pensé que no debía regalar mi tiempo a quien lícitamente puede beneficiarse económicamente de él, así que interrumpí esa relación y la pasé a esta reseña.

Termino esta introducción advirtiendo al lector de mi actitud general ante la traducción médica: creo que la magnitud de nuestro corpus permite desde hace tiempo que personas autorizadas (un médico o un grupo de médicos expertos en cada especialidad, terminólogos médicos, etc.) escojan, entre las posibles opciones correctas, la que ellas prefieren, aduciendo sus motivos y dejando claro que la otra u otras NO son incorrectas. He creído observar una actitud parecida en el objeto de mi reseña; a menudo el grupo de expertos responsables de esta magna obra ha optado por el término que menos me gusta, pero lo adopto de inmediato aunque lo critique aquí, con la modesta intención de contribuir a concretar nuestro muy desperdigado, vago y difuso vocabulario médico. Ojalá todos entendamos esta actitud y se propague.




RESEÑA: EL EXAMEN
abdomen agudo Estupenda reflexión la que se hace en la observaciones, al final del texto. «Abdomen agudo», por más que lo repitan a diario los cirujanos y muchos libros de texto, no tiene ni pies ni cabeza. El abdomen, la nariz y la rodilla no pueden agudos ni crónicos.



abdominal Trabajar con el DTM depara algunas sorpresas. He aquí una curiosa. 3 [ingl. abdominal exercises] s.m. ¿A qué vienen aquí los ejercicios abdominales? En todo caso, el lema debiera ser «abdominales»: Ejercicio de la musculatura abdominal con programación e intencionalidad definidas. Se desarrolla desde una posición inicial y con una duración, intensidad y velocidad de contracción isotónica, o con un mantenimiento isométrico, para el acondicionamiento físico, la alineación postural, el equilibrio pélvico y la eficiencia de la musculatura postural, la estabilización y protección de las estructuras vertebrales de preferencia lumbar, el aumento de la presión intraabdominal, la facilitación de la respiración, de la defecación y de la reacción mecánica del salto, la marcha y la carrera o la bipedestación. Sin.: ejercicio abdominal. Obs.: Generalmente en plural (el subrayado es mío).
Creo haber dejado claro que, en opinión, habría quedado mejor un lema aparte, «abdominales». Abdominal no es un tipo de ejercicio. Abdominales, sí.
También se dice en el DTM, por cierto, que «abdominal» es sinónimo de «celíaco». La entrada correspondiente al lema «celíaco» me lleva a pensar que se trata de un error.

aberración cromosómica no lleva traducción al inglés. Si no es deliberado, debería explicarse por qué.

abortista Al ver la cuarta acepción, «persona partidaria de la práctica libre del aborto provocado» me pregunto (yo no sé responderme) si no tendría que aparecer alguna referencia al «antiabortista». Puede que esté fuera de lugar
acantosis nigricans Dice el DTM: Cuando se asocia a obesidad, se habla de «seudoacantosis nigricans».Pero Goodman: Acanthosis nigricans occurs with severe obesity. El DTM propone «nigrescente» para nigricans.Seguro que la construcción del término es perfecta, pero dará más problemas que ayuda al lector, creo yo. 


acontecimiento adverso Excelente entrada que, en mi opinión, viene a poner fin al debate sobre el tema. Dado que ya no estudiarán medicina, ojalá los futuros traductores médicos utilicen esta definición como referencia: «Cualquier experiencia desfavorable o indeseada que presente un voluntario sano o un enfermo participante en un ensayo clínico, tanto si se considera relacionada con el fármaco en estudio como si no».
adicción Mejora la entrada del DRAE  (Hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos). Es “deseo compulsivo” como dice el DTM, y no un hábito, ni un consumo, como propone Martín Arias: «Propuesta: Proponemos modificar la acepción 1 y añadir una nueva acepción.: 1. f. Med. En psiquiatría, consumo compulsivo de una droga o de ciertos medicamentos de los que se tiene dependencia o tendencia irrefrenable a realizar ciertas conductas de forma reiterada, tales como las compras, los juegos de azar o el trabajo, a pesar de que el enfermo es consciente del perjuicio que le depara».(En http://medtrad.org/panacea/IndiceGeneral/n33-Tradyterm-Arias.pdf)

angina No se menciona la angustia entre los síntomas cuando, según el Cecil, es un síntoma muy importante de de la angina:  «The term angina, however, derives from a neologism of two Latin words, “angor animi,” which literally translates into “fear of life being extinguished (‘from the breast’),” according to Heberden’s original description in 1768. Had Heberden been trying to convey the term for chest pain, he would more likely have used the Latin term dolor pectoris».

AUC: vaya por dios, el DTM prefiere ABC.  No hay que dar explicaciones, es correcto, es el acrónimo español. Podemos aducir en contra que hay montones de ABCs por el mundo, un periódico español y una cadena de televisión estadounidense, entre otros. Sin embargo, AUC solo es AUC.

bagazosis El usuario no podrá equivocarse porque si, como muchos, cree erróneamente que se dice «bazagosis», el DTM no se lo aclarará.

biopatología El inglés ha puesto de moda la biopatología, y ya hay libros de texto importantes (Cecil, última edición, en preparación) que la señalan como disciplina independiente. Sin embargo el DTM remite a patología. Si el lector no muy avezado ya tiene problemas para distinguir la pathology de nuestra «anatomía patológica», esta era una buena ocasión para haber delimitado los tres conceptos.

bisferiens Eché de menos esta entrada cuando traduje la cardiología de un texto clásico de medicina.

bruit No aparece esta otra forma de denominar a los «soplos» (según Navarro).

cáncer Aunque la entrada me parece magnífica, no estoy muy seguro de que cuadre con la, en mi opinión, curiosa «pata de banco» de la Fundéu del 4 de julio de 2012.

celiaquía Se dice que una característica de esta enfermedad es que las heces son malolientes. Vaya, pues conozco a un montón de celíacos. En mi opinión falta un adjetivo delante de «malolientes», como «particularmente» o «especialmente».

ciclotímico solo es patológico, según el DTM. Sin embargo, en Goodman: An important neuropsychiatric symptom is widening of mood swings, that is, an exaggeration of normal cyclothymic changes. Parece que esta posibilidad (cambios ciclotímicos normales) no se contempla en el DTM.

debilitante  [ingl. debilitating]. Que produce debilidad, dice el dicconario. Sin embargo, en medicina es muy habitual encontrar debilitating symptoms, que son «síntomas de debilidad o de incapacidad», no síntomas «que producen debilidad».
enclavamiento No se habla de wedge pressure; wedge remite solo a los diversos significados de «cuña». Es un concepto difícil que, en mi opinión, merece una explicación en un diccionario de medicina.

endémico El DTM adopta la segunda acepción del DRAE: 2. adj. Biol. Propio y exclusivo de determinadas localidades o regiones. La confusión ya era grande antes del DTM, si se comparan las respectivas entradas del DRAE, el Moliner, el Dorland y el diccionario esencial de las ciencias (medicina). Personalmente estoy de acuerdo con la conclusión a la que se llegó en un importante foro de traductores, que rechazaron hablar de «región endémica para el paludismo» y prefirieron la expresión «región donde el paludismo es una enfermedad endémica».

endoplásmico Ni la entrada «endoplásmico» ni «sarcoplásmico» remiten a los correspondientes «retículo endoplásmico» y «retículo sarcoplásmico». Yo creo que deberían hacerlo.

espesor Según el DTM, «espesor» y «grosor» son sinónimos: espesor (espes(o) + -or esp. del lat.; docum. en esp. desde 1494) 1[ingl. thickness] s.m. Cualidad o estado de espeso. 2s.m. = grosor. Me falta una delimitación más clara de estos dos conceptos.

extrasístole (extrā lat. ‘fuera de’ + sístole; docum. en ingl. desde 1900)[ingl. extrasystole, ectopic beat]. Creo que falta el inglés premature ventricular beat.
farme (disease-modifying antirheumatic drugs, DMARD). Creo que la ausencia de estos «fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad» (el metotrexato y la leflunomida, nada menos) no está justificada. 

filtración glomerular Ni rastro de «tasa de filtración glomerular» ni de «glomerular filtration rate»[1].

hodgkiniano (Hodgkin n. prop. + -iān-u(m)/-a(m) lat.; docum. en ingl. desde 1958)[ingl. Hodgkin]. Esta entrada se escapa de nuestro punto de vista, el de los aspectos médicos y científicos, pero es que me dejó anonadado la observación sobre la pronunciación. «OBS.: Se pronuncia con h aspirada: /jodkiniáno/ (o, más raramente, /jollkiniáno/)» (el subrayado y la negrita son míos). (el subrayado y la negrita son míos). Que levante la mano el que pronuncie joLkiniano, por favor. La pronunciación correcta de Hodgkin es http://es.forvo.com/word/hodgkin/.

imagenología (imaging) No entraré en la idoneidad de este término, pero quiero advertir de que el DRAE prefiere «imagInología».

invasivo Lo siento, no entiendo la diferencia entre «invasivo» e «intervencionista».

 loculated pericardial effusion Ninguna referencia a loculated. En este contexto, propongo «multicavitario»  loc·u·lar (l k y -l r) also loc·u·late (-l t , -l t) or loc·u·lat·ed (-l t d). adj. Having, formed of, or divided into small cavities or compartments.

pauta No hay mucho que decir: hay que corregir esta entrada porque, desde que el mundo es mundo, la definición no puede contener al término definido: 1 Pauta que establece el régimen de distribución de las dosis que deben (...).
potencia Aunque el diccionario recoge 8 acepciones del término, falta la correspondiente a la estadística médica. La potencia de un análisis estadístico es la probabilidad de que sea capaz de rechazar la hipótesis nula si esta es falsa, es decir, la probabilidad de no cometer un error de tipo 2 y de que se obtenagn resultados negativos falsos.
premedicación En el lema «premedicación» se encuentra, en mi opinión, uno de los grandes errores del libro. Aunque lo advertí a los responsables nada más adquirir el libro, me respondieron con poca base y todo sigue igual que entonces.
Para empezar, el DTM dice que «premedication period» es un «espacio de tiempo». Ya sé que esta fórmula tiene un significado determinado en español, una tradición y hasta puede que una etimología o un fundamento histórico.  Pero yo no logro entender qué es un «espacio de tiempo». Desde las teorías de la relatividad (la general y la especial) hasta anteayer, cuando parece haberse confirmado la existencia del bosón de Higgs, el ser humano ha pensado mucho en la relación entre el espacio y el tiempo como para despacharlo así en un libro que, como demuestra en todo momento, goza de un elevado nivel científico.
Pero no termina ahí el problema. En inglés premedication se refiere sobre todo al conjunto de medicamentos (habitualmente dexametasona, difenhidramina y omeprazol)  que se administran a fin de prevenir los efectos secundarios de la quimioterapia o las reacciones de hipersensibilidad a la misma. Esta opción no se recoge en el DTM.

prueba de tolerancia a la glucosa Yo creo que no debemos dejarnos vencer por esa «a» que se ha colado en todo lo relativo a «tolerar» y «tolerancia», y recuperar nuestro genuino «de». Un participante en un foro de traductores médicos se tiraba de los pelos ante una frase que aparece en esta entrada y en otras del DTM; algo así como que «la elección de un término u otro depende del gusto de cada cual». Estamos de acuerdo en que el DTM no está para dejar las cosas al gusto del consumidor.

reaccionante Según el DTM reactant es «reaccionante», pero aparentemente no se mencionan los «reactantes de la fase aguda». Obviamente son conceptos obsoletos, pero me parece pronto para que desaparezcan de un diccionario de estas características.

reclutamiento Como ejemplo de lo que señalaba el participante en foros que hemos citado al principio, véase este lema, del que se dice que es un «procedimiento de gestión». Sí, suena a inglés mal traducido.

síndrome de Turner No está web neck («cuello alado»), pero sí aparece como «pliegues cutáneos laterales en el cuello» en la entrada «síndrome de Turner».

tendón de Todaro No aparecen el tendón de Todaro http://www.iqb.es/diccio/t/tendon.htm ni la fibra de Mahaim (aunque sí se cita el síndrome de Mahaim al hablar del síndrome de preexcitación ventricular).

transductor y transducción Teniendo en cuenta que representan el futuro de la medicina en muchos ámbitos, estas dos entradas resultan un poco pobres.

tratamiento antirretroviral de gran actividad [ingl. highly active antiretroviral therapy, HART]. ¿Será una errata? En inglés gana por goleada el acrónimo HAART. Tengo anotado que lo consulté con el DTM el 27 de noviembre de 2011, pero hoy 6 de julio de 2012 allí sigue HART contra miles de HAART en los buscadores.
Esta entrada pasaría sin más pena ni gloria si no fuera por la afirmación: «Otros fármacos antirretrovirales que pueden formar parte de tratamientos combinados, aunque no se dispone de mucha experiencia clínica con ellos, son los inhibidores de la fusión, los inhibidores de la integrasa y los antagonistas del receptor CCR5». Claro que «mucho» y «poco» son términos poco científicos e impropios de este diccionario, pero en todo caso la experiencia clínica con los antirretrovirales es hoy abrumadora. Nunca se habían estudiado y probado tantos y tan variados fármacos contra una enfermedad desde que Farber empezó a probar combinaciones de quimioterápicos.

¿Y por qué se citan esas tres familias de antirretrovirales y no todas las existentes? A cualquiera que conozca el tema le extraña que falten, desde luego, los inhibidores de la entrada y los inhibidores de la maduración. La lista debería ser exhaustiva o bien debería dejarse completamente claro que no lo es.

Aunque, con mucho acierto, se recoge el acrónimo español TARGA, al que le ha ido bastante bien entre los especialistas en VIH, se ha perdido la oportunidad de recoger la bestial «megatarga».

­­­­­­taquiarritmia, taquiarritmia y taquicardia Tres entradas magníficas. Se ve la mano de un buen médico, posiblemente cardiólogo.

viral [ingl. viral] También me parece un acierto que el DTM opine sobre la traducción de «viral». Las opciones «vírico» y «viral» compiten en el oído y en el cerebro de muchos médicos y traductores. Enfrentado a un texto sobre el tema, es fácil perder el norte en este sentido, y por eso agradecemos que el diccionario haya dictaminado. Se aclara más adelante que «sigue habiendo médicos de habla hispana que prefieren la forma "vírico", especialmente en España». El lema «vírico» remite a «viral». Todo claro.

Curiosamente, hay dos entradas, «ensamblaje vírico» y «tratamiento vírico», que remiten a sus respectivas opciones con «viral», como si estuvieran tan implantadas que no fuera posible quitarles el «vírico». Creo que no ayudan a nuestro empeño. En el resto de los casos, lo relativo a los virus es siempre «viral». Se recoge el sinónimo «virósico». Lástima: habría sido una buena oportunidad para deshacernos de él.

­­­­valle Según el DTM es «punto de inflexión en el que una curva, una gráfica o un trazado pasa de ser descendente a ser ascendente», y en inglés se dice trough. Pero en farmacocinética, trough es otra cosa: The point of minimum concentration of a drug or therapeutic agent on the SDC-vs-time curve; it occur immediately before administering a drug's next dose. Es más que probable que quien consulte esta entrada esté ante al problema de distinguir la «concentración mínima» de la «concentración valle». Esta entrada no solo no le ayuda, sino que en la segunda acepción se dice: s.m.; coloq. = concentración mínima. Debería añadirse una aclaración.

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Corolario

Quién tuviera el tiempo y el dinero necesarios para acometer la revisión permanente de esta joya de la medicina que, en pocos años y con el personal adecuado, se convertiría en una obra mucho más cercana a la perfección de lo que está hoy. Ya he dicho que mis observaciones no parecen haber tenido repercusión. Quizá no tenga razón yo.
El comité de revisión en línea del DTM debe pronunciarse, creo yo, sobre las novedades del DRAE de junio de 2012, que nos traen nuevos usos y definiciones de términos como autoprotección, bidireccional, clitoriano, clitoridiano, energizante, estenosar, estent, masculinizante, recursividad y recursivo, entre otros que son ajenos a la medicina. Y mantener muy alto el listón de la permanente revisión a que debe someterse este libro magnífico.


[1] Cuando utilizo expresiones de este tipo léase, por favor, «no he sido capaz de encontrarlo».